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LOS HUAYNOS Entre todos los cantos populares es quizás el huayno el que expresa con mayor nitidez el sentimiento y la vida misma del poblador aborigen. Es la expresión espiritual del campesino peruano. Nacido en la época incaica, se prolonga hasta nuestros días marcando la evolución de este poblador. En sus comienzos melancólico o triste, que traduce la vida de un pueblo en constante lucha con la naturaleza, hoy se torna alegre y mestiza. Muy propio de los pueblos andinos, pero con diferentes peculiaridades rítmicas. El huayno tarmeño tiene su característica musical propia, es cantado y bailable. Esta música vernacular, conservada por la tradición, va olvidándose en el transcurso del tiempo por la falta de escritura de las piezas musicales importantes. En la actualidad se corre el peligro de que las fiestas folklóricas y la música misma se pierda debido a la influencia de la música de la música moderna y extranjera. De modo que hoy son pocos los que cultivan o mantienen esta delicada expresión sentimental. Ya no existen también compositores y cultores como los que existieron en épocas pasadas, entre los que cabe mencionar a Daniel Rojas, Antidio Rojas, Teodoro Flores, Antonio Arroyo, los más destacados. Ultimamente la desaparición de Adrián Solano, director de "La Lira Tarmeña", ha dejado un vacío, uno que otro conjunto folklórico y el cantor popular Juan Lavado, mantienen vivo el rico folklore musical; hay que reconocer en ellos su acendrado tarmeñismo. No obstante esto, se conservan todavía algunos fragmentos de viejos huaynos que entonaron las generaciones pasadas en sus largas e inolvidables fiestas y serenatas. Son generalmente sentimentales y de honda ternura, de nostalgia o decepción, dedicada a la mujer amada y a la naturaleza; a la humanripita, a la paloma, al chiguaquito, al picaflor y al cuculí, especie de paloma que abunda en este lugar. Los más antiguos son cantados en lengua nativa, otros son bilingües, en quechua y en castellano. Principalmente en las festividades populares, el huayno tarmeño luce su emotividad y sus sentimientos. "El Picaflor" de vistosos colores que se mece en el aire chupando las flores en las orillas de los riachuelos y manantiales, fue cantado por Daniel Rojas, a quien le pertenece, aún cuando algunos versos originales sufrieron algunos cambios:
LA MULIZA La muliza constituye la más delicada expresión del sentimiento tarmeño. Desde antaño hasta hogaño, poetas y bohemios dedican sus versos generalmente en cuartetos y en octosílabos toda la lírica popular del terruño y toda la emotividad espiritual, inspirados principalmente en la belleza de su paisaje y en el encanto y ternura de sus mujeres.
EL VALS Y LA MARINERA También se cultivaron en Tarma, con un sabor propio de esta región. Clásico es el vals "Bella Tarma" cuyas letras pertenecen a F.O Palpa y la música a Antidio Rojas.
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